¿POR QUÉ ES NECESARIO?

La medición del impacto de las publicaciones científicas, en general, y de las revistas científicas, en particular, que son el principal medio empleado por los científicos para dar a conocer los resultados de sus investigaciones, se ha convertido en el instrumento por excelencia para determinar la difusión y visibilidad, la relevancia e importancia y, subsidiariamente, la calidad de la actividad investigadora.

Para fijar el impacto de una publicación se requiere la construcción de bases de datos que, de una parte, registren los trabajos publicados en las principales revistas de las distintos campos del saber y, de otra, permitan contabilizar las citas que dichos trabajos puedan recibir. En la actualidad, aunque ya existen varias bases de datos que procesan las citas bibliográficas (SCOPUS, Psychinfo…) sólo Thomson Scientific (anteriormente denominado ISI: Institute for Scientific Information) (www.isinet.com), radicado en Philadephia (USA), a través de sus tres bases de datos Science Citation Index (SCI), Social Science Citation Index (SSCI) y Arts and Humanities Citation Index (A&HCI) posee productos que calculen el impacto de las revistas. Estas bases de datos junto al Journal Citation Report (JCR), que es la publicación donde se clasifican anualmente las revistas por factor impacto, se han convertido en los últimos años en el estándar de facto en el análisis y evaluación de la actividad científica desde el punto de vista cuantitativo.

La extraordinaria complejidad técnica que implica la creación de índices de este tipo junto a los elevados costes económicos que supone esta empresa han impedido hasta hoy desarrollar nuevas bases de datos que sirvan de complemento a los productos de Thomson Scientific. En cambio, en el momento actual contamos con las herramientas conceptuales y tecnológicas adecuadas para paliar la dependencia absoluta que en este terreno sufre la investigación española respecto de las bases de datos norteamericanas; las bases de datos que, por otra parte, aunque tienen un ámbito de aplicación universal, por su vocación internacional y multidisciplinar, presentan algunos sesgos temáticos, geográficos y lingüísticos que deben ser tenidos en cuenta cuando se empleen con fines evaluativos.

En primer lugar, las bases de datos de Thomson Scientific poseen un sesgo a favor de la ciencia básica, en general, y hacia disciplinas como la Física, Química, Matemáticas, Biología, Farmacología y Ciencias Médicas, en particular, que se encuentran ampliamente cubiertas en detrimento de las áreas aplicadas y tecnológicas y de las ciencias sociales y humanas, que están infrarrepresentadas. Recuérdese que los trabajos indizados en Thomson Scientific corresponden en un 61% al área de Ciencia y Tecnología, en un 21% al de Ciencias Sociales y en un 18% a las Humanidades. Esto quiere decir, que los temas de interés básico y alcance internacional están mejor reflejados que los de interés local, orientación humanística o social y alcance local o regional. Por eso es lógico que dichas bases de datos sean la referencia obligada tanto en la búsqueda de información como en la evaluación de los científicos adscritos a las ciencias naturales y experimentales y no tanto en ciencias sociales y humanas.

En segundo lugar, existe un sesgo a favor de la ciencia producida en los países anglosajones. Las revistas publicadas en países como Suiza, Holanda, Gran Bretaña y países escandinavos están sobrerepresentadas frente a las editadas en países de la periferia científica. El potencial editorial de estos países en las bases de datos ISI está muy por encima de su potencial editorial real. Ejemplo paradigmático es, de un lado, Gran Bretaña y, de otro, España que posee 72 revistas en el conjunto de las BD de Thomson Scientific, lo cual representa el 0,8% del total, un valor muy por debajo de su potencial científico y editorial, que viene calculándose en todos los indicadores de producción científica torno a valores del 3%.

Este problema, de por si preocupante, se agrava aún más cuando nos adentramos en el terreno de las Ciencias Sociales en el que la representatividad del SSCI es aún menor y los sesgos se agravan. Así, de una población potencial de revistas científicas españolas en Ciencias Sociales que ronda las 600, en las bases de datos de Thomson Scientific sólo figuran indizadas una docena de revistas.

En tercer lugar, existe un sesgo a favor de las publicaciones en lengua inglesa. En 1997 el 95% de los artículos indizados en el SCI eran publicados en inglés. Aquí hay principalmente razones históricas, ya que los países que utilizan el español como medio de comunicación han tenido un escaso papel en la actividad científica internacional hasta hace relativamente poco. El claro dominio que la comunidad anglosajona ha ejercido en la práctica totalidad de las especialidades, se ha traducido en la atención que el Thomson Scientific prestaba a las revistas de esta procedencia.

Es por lo que IN-RECS surge con el objetivo inmediato de llenar estas lagunas. Pero es que, además, estamos convencidos que la creación de un producto de este tipo es el mejor medio para medir el impacto y la repercusión científica que tiene la investigación producida por españoles, tanto en medios de comunicación nacionales como internacionales. Y esto por varias razones:

La primera tiene que ver con los hábitos de publicación de los científicos españoles de ciencias sociales. Prácticamente la totalidad de los investigadores españoles de estas disciplinas publican habitualmente sus trabajos en revistas españolas, mientras que es escaso el número de autores que publican en revistas extranjeras, a excepción de la Psicología, donde es mucho más frecuente. Piénsese que las bases de datos del ISI representan sólo el 10% de la producción científica española en Ciencias Sociales. En consonancia con estas prácticas los investigadores españoles de ciencias sociales citan más publicaciones nacionales y valoran más positivamente la publicación en revistas españolas.

La segunda razón, y tal vez es una de las más trascendentes, está relacionada con las tasas de citación de los trabajos publicados por españoles, bien sean en España o en el extranjero. Por diversos estudios sabemos que:

  • El 70% de las citas recibidas por trabajos publicados por investigadores españoles en revistas extranjeras son realizadas por investigadores españoles. De ellas el 40% corresponde a citas emitidas por revistas españolas indizadas las bases de datos de Thomson Scientific. Téngase en cuenta que en dichas bases de datos sólo se indizan 72 revistas españolas de un total de 8900.

  • Entre el 70 y el 90% de las citas que reciben las revistas españolas en las bases de datos ISI son emitidas por revistas españolas

Por último, la tercera razón tiene que ver con la propia idiosincrasia de la investigación en Ciencias Sociales. En líneas generales, los trabajos originados en el seno de las Ciencias Sociales atraen fundamentalmente la atención de los entornos donde los descubrimientos se producen. Su destino es el consumo de las comunidades científicas nacionales ya que es una investigación muy influenciada por las peculiaridades culturales, donde prima lo contextual, predominan los problemas de corte local y se adopta una orientación aplicada.

Esta es, a grandes rasgos la situación actual en la que se inserta este proyecto que intenta responder simultáneamente a varias necesidades. Por un lado, crear una base de datos, formada esencialmente por una selección de las revistas españolas de Ciencias Sociales, capaz de atender a las directrices marcadas por los responsables de la política científica tanto internacional como nacional, que han fomentado el uso de indicadores bibliométricos para evaluar la relevancia/calidad/impacto de los resultados de la investigación científica, medido a través de los artículos científicos y las citas que reciben. Por otro lado, crear instrumentos, bases de datos en este caso, adaptados a las necesidades concretas de un ámbito científico nacional que acaben con la secular dependencia de herramientas extranjeras.

Asimismo, conviene subrayar que no se trata de presentar una enmienda a la totalidad a los instrumentos, actualmente existentes y aceptados por la comunidad internacional, al contrario, queremos, insistir en la idea de la complementariedad de este proyecto con las bases preexistentes y en que no se trata de crear nuevos criterios de medición, si no de, asumiendo básicamente las reglas de juego dominantes en la investigación evaluativa internacional, que nos parecen en general aceptables, corregir la imagen distorsionada que actualmente percibimos sobre la investigación nacional, desarrollando una base de datos que complete la información de las de Thomson Scientific y cuyos resultados e indicadores sean directamente comparables con ella.

Finalmente, creemos que una iniciativa de esta naturaleza tendrá otras consecuencias positivas. Al cuantificar la influencia de las revistas y de los trabajos, las publicaciones periódicas que obtengan mejores calificaciones resultarán más atractivas para los investigadores y eventualmente mejoraría la calidad de los trabajos que publican. Los indicadores serán más precisos y la producción científica nacional podrá recibir el reconocimiento que merece y podrá ser evaluada en un plano de igualdad con la internacional. Paradójicamente a día de hoy sabemos qué investigación, de la producida por investigadores de nuestros países, tiene impacto internacional, pero no sabemos que parte de ella tiene impacto nacional, es decir, que trabajos son los realmente utilizados en el ámbito de las Ciencias Sociales en nuestro país. Este índice resolvería este problema.

Creemos igualmente que la política científica del país se vería beneficiada si pudiese disponer de más información para identificar los equipos, líneas de investigación, etc. que, por permanecer en la órbita nacional son actualmente poco conocidos.


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    Fecha publicación: 14/10/2004 - Fecha última modificación: 12/11/2008  Optimizada para MS-Explorer con resolución 1024 x 768 pixeles